Para esta empresa “la persona debe ser el eje de la actividad económica y empresarial”, por eso Bee Honey nace como una empresa sin ánimo de lucro, por lo que los ingresos generados se invierten, por un lado, en hacer crecer el proyecto y, por tanto, en seguir adquiriendo más miel y, por otro, en la financiación de futuros proyectos de desarrollo basados en el fomento de la apicultura.
La ‘empresa social’ no implanta ni gestiona estos proyectos de desarrollo sino que delega estas tardeas a organizaciones europeas con años de experiencia en la implantación de proyectos de desarrollo rural basados en la apicultura. El objetivo es adquirir la miel generada en estos proyectos, ofreciendo un canal comercial alternativo y, a través de la comercialización, generar recursos para financiar futuros proyectos de desarrollo a partir de la apicultura.
Tal y como afirma Bee Honey: “Se trata de crear un círculo virtuoso: cuanta más miel compráis, más miel adquirimos nosotros a los apicultores, generándoles una fuente de ingresos sostenible y respetuosa con el medio ambiente”.
Así pues, las tareas de manipulaciones y logística se reparten también entre organizaciones de acción social como TEB (Barcelona), una organización de inserción social para personas con discapacidades psíquicas; Shalom (Lleida), organización que trabaja en la inserción de personas con discapacidad psíquica encargada de suministrar las cajas del Kit de mieles de cata, etc.
Finalmente, los productos de Bee Honey se presentan en un formato diferente, atractivo y con un diseño innovador. Desde la empresa, se pone en valor el hecho de ofrecer miel convertida en objeto de capricho personal o en un regalo muy original, ya que además del diseño, se apuesto por mieles singulares, de orígenes florales poco habituales y procedencia geográfica remota, que aportan nuevos aromas y sabores.
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