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Basuraleza, el nuevo término de Libera para el abandono de residuos en la naturaleza

02-03-2018
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Mañana, 3 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre, una fecha que pone de maniefiesto el grave peligro que sufren muchos de los ecosistemas del planeta. La comunidad científica e internacional coinciden a la hora de alertar sobre los negativos impactos del abandono de basuras en la naturaleza (littering). Sin embargo, en medio de su llamada a la acción, surge un obstáculo: el propio término 'littering'

Éste no está incluido en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE y las posibles traducciones propuestas por distintas instituciones no siempre responden a la realidad del fenómeno ni contribuyen, de forma satisfactoria, a superar el reto de informar a la sociedad sobre la envergadura del problema y cómo ser parte de la solución. En inglés, la propia palabra 'littering' puede generar confusiones porque también se emplea en contextos de suciedad urbana o para aludir a la hojarasca y a los desechos orgánicos.

Por todo ello, y tras consultar con expertos e investigadores especializados en biodiversidad, Libera -la iniciativa de SEO/BirLife en alianza con Ecoembes para liberar a la naturaleza de basura- propone una palabra alternativa que, al menos en español, ayude a concienciar y prevenir el 'littering' basuraleza.

Otra conclusión generalizada en la literatura científica es que la dimensión y complejidad del problema requiere de más investigación. De hecho, comienzan a alzarse las voces que sitúan a la basuraleza como un agente del cambio global, el conjunto de cambios en el medio ambiente provocados por el ser humano, que incluye realidades como el efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero, la pérdida de especies y de espacios naturales como consecuencia de la destrucción de hábitat, el urbanismo descontrolado o la intensificación agraria.

 

Basuraleza y vida silvestre

El impacto de la basuraleza sobre la vida silvestre, especialmente en el medio marino, arroja datos más preocupantes año tras año: en 1997, una exhaustiva revisión contabilizaba 247 especies afectadas; en 2016, un nuevo informe triplicaba el dato hasta las 800 especies, aunque para entonces ya se empezaban a conocer estimas por encima de las 1.400 especies marinas y acuáticas asociadas con la basuraleza.

La incidencia es especialmente grave en el caso de fauna y flora amenazada.  Por el momento, se estima que un 17% de las especies afectadas por la basuraleza forma parte de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Es el caso, por ejemplo, de la tortuga boba o del oso marino ártico, ambas catalogadas en situación vulnerable. Las aves marinas, como la pardela cenicienta o la pardela balear, tampoco se escapan a la catástrofe ambiental que supone la naturaleza. Un reciente estudio calcula que el 90% de las aves marinas han ingerido plástico y que, de seguir así, el número llegará al 99% en 2050.

 

Aún más investigación

De igual modo, parece que quedan huecos por rellenar en el estudio de la distribución y composición de la basuraleza, en su origen o en su monitorización. Especialmente, en entornos terrestres y acuáticos. Hasta la fecha, la presencia de materiales plásticos es la mejor documentada, pero la literatura científica también apunta a la conveniencia de analizar el impacto de los microplásticos y naplásticos que se extraen de la ropa o los cosméticos, de los residuos metálicos (por ejemplo, el tóxico plomo), o de otros restos como las ubicuas toallitas desechables o las igualmente ubicuas colillas. De los casi 6 billones que se producen al año, 4,5 billones acaban formando parte de la basuraleza.

En esta línea, LIBERA está trabajando en el entorno terrestre, marino y fluvial gracias a la metodología científica impulsada por asociaciones como Paisaje Limpio, Vertidos Cero o KAI Marine. A partir de las campañas de ciencia ciudadana de ‘1m2’, en la que ya han participado más de 4000 voluntarios en 150 puntos, se está logrando un mayor conocimiento de las basuras abandonadas en estos entornos.  

Todos estos datos refuerzan la creciente necesidad de obtener un mayor conocimiento de la basura que termina en nuestros entornos naturales para poder ofrecer soluciones efectivas.

 

La solución, en mano de todos

Cada persona cuenta y cada acción cuenta. Por este motivo, es necesario que todos los agentes trabajen alineados, a nivel local, nacional e internacional, para erradicar un problema que va en aumento: las administraciones, mejorando la gestión de los residuos y cooperando para ayudar a las regiones y países que no cuentan con los mismos recursos para gestionar sus residuos; las empresas, reduciendo y gestionando sus residuos; y los consumidores, realizando una correcta gestión de los mismos.

LIBERA surgió para contribuir a la erradicación de la basuraleza para evitar que impacte y menoscabe el capital natural del planeta, clave para la vida humana. Y continuará haciéndolo a través los pilares fundamentales del proyecto: conocimiento, prevención y participación. Desde sus proyectos de ciencia ciudadana, conservación y recuperación de espacios naturales, LIBERA pretende lograr una mayor concienciación y educación ambiental, que permita profundizar en el avance hacia una economía circular.

“El abandono de residuos en entornos naturales se ha convertido en una catástrofe ambiental de dimensiones abrumadoras que afecta, no solo a la flora y fauna, sino también al ser humano. Con 'basuraleza' queremos intentar llegar a toda la ciudadanía, que comprendan la gravedad de esta problemática que ya está presente en cualquier ecosistema del planeta. Estamos todavía a tiempo, hay solución", ha afirmado Nieves Rey, directora de Comunicación y Marketing de Ecoembes.

“La basuraleza está lejos de ser un problema meramente estético o secundario. Aunque queda mucho camino por recorrer en el ámbito científico, la evidencia es incontestable: estamos ante una catástrofe ambiental que requiere de acción de todas y todos. Todo es ciudadanía, sectores productivos y administraciones en todos los niveles, desde el local al internacional. La basuraleza no es sólo la escombrera ilegal o la isla de plástico del Pacífico. Es cada colilla, cada papel de aluminio para el bocata o cada envoltorio que se abandona en la naturaleza. Ese acto puede tener efectos directos, por ejemplo, en la degradación o destrucción de hábitat, e indirectos, ya que la presencia dispersa de basuraleza en casi cualquier ambiente puede convertirse en una fuente de contaminación difusa, a menudo invisible, pero de consecuencias impredecibles a gran escala”, ha explicado el responsable del área Social de SEO/BirdLife, Federico García.

 

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